En los años que estuve estudiando arquitectura hubo un hecho que marcó un punto de inflexión en mi formación. Este hecho fue cursar una asignatura de libre elección con el nombre de HABITATGE I COOPERACIÓ (vivienda y cooperación) en la cual obtuve el honor de ser cualificada con matrícula de honor.
En esta asignatura aprendí a ver la arquitectura desde el punto de vista social. En como la arquitectura puede influir en la forma de vivir de las personas. Y con la arquitectura tener la posibilidad de solucionar problemáticas que afectan a la gente que vive en ella.
A partir de ese momento intenté aplicar en todo proyecto que realizaba estos conceptos y me di cuenta de un hecho muy importante: Hacer arquitectura accesible mejora la vida de TODOS.
Primero de todo aclarar que hay muchos, por decirlo de alguna manera, grados de accesibilidad. Las normativas son restrictivas y normalmente utilizan parámetros para que los usuarios con movilidad reducida puedan ser autónomos completamente. Pero además de este grado ACCESIBLE podemos hablar de un grado al que nombraremos PRACTICABLE que es aquel que permite a los usuarios con movilidad reducida acceder y, dependiendo del grado de discapacidad, también utilizar con cierta autonomía.
Este grado PRACTICABLE nos aporta calidad a nuestras construcciones y un alto grado de accesibilidad.
La BUENA ARQUITECTURA tiene que ser ACCESIBLE.
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